La maternidad como espectáculo

Maritza Zambrano: Estudiante de la maestría de Estudios de Género en la PUCP. Interesada en temas relacionados con la maternidad. Voluntaria del área de Publicaciones de Ser Valiente en Red.

Resulta innegable el poder que han adquirido las redes sociales en una era de gran digitalización: desde la visibilización de experiencias individuales hasta la creación de espacios que no solo proveen conexión e interacción continua, sino que también fomentan la creación de redes de apoyo. Esto último ha impactado de forma significativa en experiencias como la maternidad, que han pasado de ser vivencias reservadas exclusivamente a la intimidad a ser compartidas por miles de personas. Como resultado, hoy en día muchas madres, independientemente de su condición social, económica, generacional e incluso geográfica, encuentran en el mundo digital espacios de apoyo para lidiar con los altibajos que representa la maternidad durante la cotidianidad (Muñoz & Ariza, 2020, p. 227). Sin embargo, y de forma simultánea, aquellas exigencias hacia la maternidad han encontrado, en la red, nuevas herramientas para moldear la experiencia materna, en sí misma, y, a su vez, a los sujetos que la atraviesan.

Recientemente, diversos estudios han ahondado en el impacto de ciertas creadoras de contenido que relatan su día a día siendo madres. Así, al igual que las denominadas tradwife, mujeres que adoptan voluntariamente roles de género tradicional, su contenido ejerce especial persuasión en sus espectadores que va más allá de la recomendación de un producto sobre otro. Al examinar este tipo de contenido, se observa una división entre el tipo de contenido que transmiten: por un lado, encontramos creadoras de contenido que representan una maternidad modélica; por otro lado, aquellas que narran la experiencia materna desde una perspectiva más realista. En este último caso, se elaboran testimonios que describen y reivindican la experiencia materna, cuestionando los discursos que demandan un modelo de madre imposible: “una súper-madre” (Beuckels & De Jans, 2022). De ahí, la gran acogida que tienen entre sus espectadoras, quienes se identifican no solo con sus experiencias, sino también con las emociones que de ellas se desprenden.

En el Perú, abunda una gran diversidad de creadoras de contenido que relatan su experiencia de maternidad. Maribel Agüero Rojas es una de ellas y ha alcanzado gran popularidad en diversas plataformas. Su contenido se centra, principalmente, en narrar la cotidianidad de una madre peruana. Al examinarlo resulta inevitable identificar cómo su comunidad se encuentra dividida en dos grupos: el primero, conformado mayoritariamente
por mujeres que replican un discurso materno en el que la maternidad es intuitiva y se alimenta del apoyo de otras madres; el segundo, conformado por usuarios que cuestionan cualquier decisión vinculado con su ejercicio materno. Este último, el más recurrente, promueve una mirada de la maternidad marcada por la sobreexigencia, siempre devota y sacrificada. Así, encontramos comentarios en los que se cuestiona desde los alimentos que escoge para sus hijos, la presentación de estos, el lugar donde viven, los viajes que realiza con su pareja, su modo de vestir y hasta la manera en que organiza los cumpleaños. Bajo esta mirada, resulta para una madre imposible ser suficientemente buena (Hays, 1996, p. 133), pues cualquier acción u omisión es susceptible de ser cuestionada y señalada como negligente.

Todo aquellos comentarios que cuestionan el ejercicio materno termina volviéndose desgastante no solo para la propia creadora de contenido, sino también para sus espectadoras, quienes en su momento se identificaron con sus experiencias e incluso replicaron algunas de ellas. La maternidad, desde la cultura popular, ha dejado de ser una experiencia exclusivamente individual para configurarse como un proyecto identitario moldeado por el espacio digital, así como por las normas sociales que figuran en torno a la maternidad (Ozturk & Kaya, 2025). Así, lo que antes era una espacio donde confluyen testimonios sobre la maternidad, cuestionando las expectativas irreales, se convierte en un escenario de constante vigilancia y señalamiento hacia experiencias
reales de la maternidad.

En un entorno digital donde se capitaliza la performatividad de ciertas normas sociales, los creadores de contenido terminan viéndose subsumidos a un sistema que exige conductas específicas. Como consecuencia de su capacidad de influencia, sus espectadoras también se ven presas de estos mismos juicios, que inciden en su propia experiencia materna en un intento por calzar a un ideal de perfección imposible. Levantarse a las cuatro de la mañana para hacer lunch a los hijos puede ser una elección válida, pero no hacerlo no tendría porqué traducirse en una sensación de insuficiencia como madre.

Bibliografía:
Beuckels, E. y De Jans, S. (2022). ‘My Mom Got Influenced by Yours’: The persuasiveness
of mom influencers in relation to mothers’ food assessments and decisions. Appetite, 178 https://doi.org/10.1016/j.appet.2022.106269

Boyd, C. (2024). I’ve seen the harm that ‘trad-mumfluencers’ can do to young women.
Independent. https://www.independent.co.uk/voices/trad-mumfluencer-b2535388.html
Hays, S. (1996). The Cultural Contradictions of Motherhood. New Haven: Yale University
Press.
Muñoz, D. y Ariza, G. (2020). Maternidades contemporáneas y redes sociales virtuales: “No era la única que estaba pasando por eso”. Trabajo Social, 23(1): 225-248.
https://doi.org/10.15446/ts.v23n1.86615
Ozturk, P. y Kaya, C. (2025). Consumed by influence: the role of social media in shaping maternal identity and product choices during complementary feeding. Frontiers in
Communication: Advertising and Marketing Communication, 10:1730534.
https://doi.org/10.3389/fcomm.2025.1730534

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