¿Este sí es mío?… el consentimiento se escucha, se atiende, no se da por sentado

Mag. Elena Yulliana Carrasco Fuentes. Comunicóloga y Abogada, con experiencia en prevención de la Violencia hacia la Mujer e integrantes del grupo familiar y proyectos de Comunicación para el Desarrollo. Voluntaria del Área de Publicaciones SVRED

¿Recuerdas cuando te robaron el primer beso?

Probablemente en este idealizado gesto romántico se puede ocultar mucho más allá que una fantasía cimentada en la creencia de las travesuras del amor.

Como una sociedad paternalista desenvuelta en la obediencia y el respeto revestido de temor, nos hemos acostumbrado a ignorar los límites del: “No”. Y a veces, bajo la suposición y el imaginario, damos por sentada la decisión de la otra parte, atravesando sus deseos, como si creyéramos ser merecedores de un sí no evidenciado. Es ahí que hacemos caso omiso al libre albedrío y consentimiento de nuestro par, haciéndonos dueños de sus decisiones, aseverando que ya se daban por evidenciadas. ¡Vaya perverso e infeliz ego!.

En una sociedad machista donde se limita el comportamiento de la mujer, los hombres muchas veces creen que son dueños de la voluntad de su par y generan una violencia tolerada y oculta en el silencio, consolidando una cultura que quiere mujeres sumisas y perfectas de acuerdo a sus estándares.

Pero, ¿cómo no dejarnos consumir por el sistema?, ¿cómo desarraigarnos de esa perspectiva acerca que la otra parte nos pertenece?

Un “sí” no se busca, no se persigue, no se da por supuesto.

El consentimiento se expresa, libre, sin presiones, por deseo y autonomía. ¿Cómo saber si existe, si está presente, si es evidente?

  1. ¿La otra persona se encuentra consciente en el ejercicio de todos sus sentidos y con estabilidad emocional y mental ?
    Si tu acompañante no se encuentra en el uso de todas sus facultades, se encuentra bajo efectos del alcohol, drogas o algún otro estupefaciente, no existe un consentimiento expreso, no lo puedes dar por sentado. Si la persona está en shock, en un momento de estrés o ansiedad, por supuesto que es imposible que brinde un consentimiento expreso, pensado y sin presión. ¿Estás asumiendo un sí o estás tomando ventaja del momento?

  2. ¿La duda y el silencio están rondando en el ambiente? A veces la otra parte no está visibilizando un sí real, solo está bajo el temor de recibir una reacción negativa ante su decisión de no realizar una acción por falta de seguridad en sus actos. No insistas, un sí no puede nacer de una duda, nace de la autonomía construida por la seguridad y la confianza.

  3. Repite conmigo: “Tener una pareja no me hace dueño, ni dueña de sus decisiones”.
    Damos por seguro que al estar en una relación, la otra parte siempre tienen que estar dispuesto/a acceder a todo lo que nosotros deseamos o queremos. Incluso si tu esposa o esposo, teniendo una relación así sea en el último momento decide que no quiere tener sexo contigo, eso debe ser respetado, caso contrario se daría una violación sexual.

  4. ¿El consentimiento puede cambiar? Sí. Hablamos de la autonomía de decidir, no de un contrato dado por hecho, ni de una transacción. Pensamos que una persona no puede cambiar su decisión o lo pactado con anterioridad, en las interacciones no sucede de esa manera, la otra parte tiene el derecho en todo momento a decidir que no quiere realizar algo y eso debe ser aceptado completamente, sin mayores preguntas ni presiones. Sumado a ello no creas que el consentimiento es a fuerza la consecuencia a una transacción, este no se da por aceptado a cambio de que la otra parte fuera cortés contigo o aceptara regalos de tu parte.

  5. Y lo más importante: ¡Siempre pregunta!
    No hay mejor ejercicio de la autonomía y libertad que decidir y responder sin miedos, ni limitaciones, puedes preguntar: ¿estás seguro/a?, ¿te sientes cómoda/o?, ¿quieres parar y tomarte un tiempo para decidir?. Busca respuestas no con afán de presionar, sino de buscar seguridad y tener la confianza que la otra parte ejerce su derecho a elegir.


    Recuerda que el consentimiento es claro, libre, consciente y reversible. Ejercer violencia también es sobrepasar los límites no necesariamente con golpes, a veces se da y más de lo que se cree con presión, insistencia, falta de escucha y manipulación generando culpa.

Reconocer, respetar y aceptar un no, ¡es tu responsabilidad!. Jamás es culpa de la víctima. Todos podemos decir no, en el último segundo, en el último momento y sin importar las condiciones previas o el contexto.

¡No ejerzas un derecho a elegir que no te pertenece!

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